¿Cómo piensan la juventud los jóvenes? – Por Brian Gray

 

Esta crónica resume mi experiencia vivida en cinco escuelas secundarias del Gran Buenos Aires.

Las escuelas en cuestión fueron el Instituto Nuestra Señora de Lourdes (Santos Lugares), la Escuela Alfonsina Storni (Victoria, San Fernando), el Instituto Cristo Rey (José C. Paz) y el Instituto San Martín (José C. Paz) y La Escuela Técnica Remedios Escalada (Flores, Capital Federal). Estas escuelas, si bien no son públicas (a excepción de la última), reciben distintos porcentajes de subvención desde el Estado. Esto se refleja en la heterogeneidad de sus comunidades escolares, las cuales están integradas por alumnos de diversos orígenes socio-económicos. En general son escuelas céntricas (en relación a sus localidades urbanas) y cuentan con buena infra estructura (laboratorios, herramientas audio visuales, canchas de deporte, etc.). Si hubiera que ubicarlas en una escala de mayor a menor equipamiento estructural, podríamos seleccionar al Instituto San Martín como el mejor equipado, seguido por Nuestra Señora de Lourdes, Remedios Escalada, Instituto Cristo Rey y al final Alfonsina Storni.

El contacto se realizó directamente con los directores en el caso de Alfonsina Storni y Nuestra Señora de Lourdes, quienes ya habían tenido relación con la FOP anteriormente y creían necesario implementar este tipo de talleres en el último año de secundaria, como complemento formativo al resto de las materias normales. En el caso de Instituto Cristo Rey y San Martín el contacto se realizó a través de una profesora que trabaja en ambas instituciones. Ella también había contactado a la FOP años anteriores, los mismo sucedió con Remedios Escalada.

Planificación de los encuentros de los talleres:

A partir de una reunión que tuvimos con Osvaldo Bonano surgieron los temas y los dispositivos para ser aplicados en los tres encuentros que incluía el proyecto Jóvenes y Trabajo. El orden a seguir quedó poco claro, más bien a libre elección de cada tallerista, pero los contenidos de los tres encuentros quedaron bien definidos: uno de los encuentros debía estar dedicado al debate o charla con los alumnos en torno a los conceptos de juventud y trabajo, en donde el tallerista debía guiar la relación de estos dos conceptos y la vinculación con otros conceptos cercanos en sentido y significado, así como también su comparación. Se  trata de un encuentro guiado, pero en donde la mayor parte de la información recabada surge de manera inductiva, es decir la realidad se presta como ventana para vislumbrar el todo, son los alumnos quienes definen juventud y trabajo y no al revés.

Otro encuentro debía considerar el traspaso de información y herramientas concretas aplicadas a la búsqueda laboral. Esto se refiere a la elaboración de curriculums, la preparación para entrevistas laborales y la búsqueda de ofertas laborales a través de plataformas online. Para todo lo vinculado a la preparación de entrevistas laborales tuvimos una pequeña capacitación en torno a la visión de las aéreas de recursos humanos al interior de grandes empresas.

El tercer y último encuentro se utilizaría para distender la formalidad del taller y darle un cierre lúdico. La idea era motivar a los alumnos para desarrollar  una escena dramática o teatral en la cual se representara un determinado ambiente laboral y algún conflicto que finalmente tendría que resolverse.

La implementación efectiva de estos tres encuentros generó una serie de reflexiones sobre la juventud argentina contemporánea.

 

Reflexiones en torno a la juventud argentina y la cultura del trabajo

Primer encuentro:

Esta es mi experiencia personal. En el primer encuentro dividí a los cursos en sub grupos de 4 a 7 integrantes y les pedí que en una hoja de papel escribieran todos los conceptos que se les vinieran a la mente relacionados con juventud, y en un apartado todo lo que fuera contrario a la juventud. Lo mismo hicimos después con el concepto “trabajo”. El dispositivo funciona a partir de la lluvia de ideas. Se les incita a los alumnos a la libre expresión sin auto censuras ni búsqueda de “respuestas correctas”. Si bien en cada escuela surgieron conceptos únicos y originales, tal vez lo que más me llamó la atención fue descubrir que algunos conceptos se repetían con mucha frecuencia.

Algunos de los conceptos que más se repitieron al buscar relaciones con “juventud” fueron:

  • Salidas
  • Joda
  • Diversión
  • Amigos
  • Libertad
  • Bariloche
  • Rebeldía
  • Novio/as
  • Alcohol y drogas
  • Sexo o sexualidad
  • Redes Sociales

Los que más se repitieron en el lado opuesto de la juventud fueron:

  • Responsabilidad
  • Familia
  • Trabajo
  • Preocupaciones
  • Maduración
  • Aburrido
  • Independencia
  • Plata / Dinero
  • Estrés

Con respecto a los conceptos que más se repitieron buscando relaciones o analogías con “trabajo”:

  • Responsabilidad
  • Horarios
  • Compromiso
  • Dedicación
  • Puntualidad
  • Presencia
  • Cansancio / Estrés
  • Obligaciones
  • Proyectos
  • Gratificante
  • Sueldo

Y finalmente, aquellos conceptos opuestos al trabajo que más se repitieron:

  • Mal educado
  • Ladrón
  • Vagancia
  • Mantenido
  • No cumplir
  • Libertad
  • Sin respeto o poco respeto

Una vez finalizada la lluvia de ideas se debatió colectivamente sobre el significado de estos conceptos y por qué están asociados o no a la juventud y el trabajo. Tal vez lo más rescatable de este debate fue descubrir que es el mismo dispositivo el que condiciona las respuestas, ya que al trabajar a partir de opuestos, los alumnos se ven obligados a estereotipar los conceptos de juventud y trabajo y a dividir aspectos de la realidad que en la práctica están entre mezclados. Por ejemplo descubrimos entre todos que un joven también tiene responsabilidades, que crecer no tiene por qué ser sinónimo de volverse aburrido, o que por ejemplo el estrés puede evitarse dependiendo el tipo de trabajo que uno elija. Descubrimos también ciertas aporías o contradicciones existenciales como por ejemplo la aporía entre libertad e independencia: Si bien tener trabajo significa ser independiente económicamente hablando, muchos jóvenes ven al trabajo como el fin de la libertad de la cual gozan actualmente, libertad que al mismo tiempo los liga en dependencia con sus padres.

Otro punto a destacar es la discusión que surge al deconstruir colectivamente el concepto “salidas”. Sin duda este es el concepto que más se repitió en todos los talleres y parece ser que para los jóvenes de hoy el salir es lejos lo más importante. Pero este concepto no está aislado, más bien parece ser un conector, ya que engloba otros conceptos como amigos, red social y diversión. A partir de los debates que surgieron podemos aventurar una hipótesis, pero es solo eso, una hipótesis: Los jóvenes de hoy priorizan por sobre todas las cosas la vida social, ya que es en el desarrollo de esta interacción con sus pares en donde se conocen a sí mismos, re afirman su identidad o la re formulan continuamente. Al igual que los niños, que se descubren a sí mismos y aprenden a relacionarse con el mundo a través  del juego, el adolecente casi adulto privilegia la vida social y la exposición social para poder ser en el mundo. Es por eso también que las redes sociales y el uso del teléfono celular se ha convertido en algo fundamental para los jóvenes, pues a través de esta realidad virtual pueden estar “presentes” y “expuestos” permanentemente, sin menospreciar  la presencia real que significa salir los fines de semana, ya sea a un boliche, a la casa de unos amigos, a comer helado o jugar a la pelota. El joven de hoy es también el protagonista en la construcción y reproducción de redes y barreras sociales, ya que a menudo el colegio es un laboratorio social en el cual se reproducen ciertos hábitos endogámicos, como por ejemplo aquellos que tienen que ver con clase social, origen cultural y lugar de residencia. Me pareció que los jóvenes de hoy tienen muy presente y muy claro el tema de las diferencias sociales y la distinción que emerge de ciertos hábitos y gustos, como por ejemplo el tipo de música que se escucha, el lugar al cual se va a bailar los fines de semana, la forma de hablar y la moda. La escuela pública o la particular subvencionada es un espacio social que iguala a todos los individuos por el uniforme escolar y por la convivencia diaria en el aula de clases, pero son ellos mismos los que ensayan distintas maneras de diferenciación entre ellos mismos y también con otros jóvenes del mismo barrio, zona o partido. Obviamente existen diferencias objetivas en un país donde la riqueza está distribuida de manera desigual, pero llaman la atención los mecanismos de diferenciación que surgen dentro de la clase media, pues con estos ejercicios nos hemos dado cuenta de que no solo incide la variable económica, sino también la variable cultural, el trasfondo familiar. Y es en las salidas donde  todos estos factores finalmente cuajan, en un contexto de absoluta diversión y relajo los jóvenes, tal vez inconscientemente, se definen a sí mismos como futuros protagonistas de la sociedad.

Con respecto a los conceptos “sexo” y “drogas” preferí omitir esa discusión ampliada, primero que todo porque no creo que me corresponda profundizar ahí y porque se escapa de los temas centrales que nos reúnen como FOP. Pero baste decir que es natural que para los jóvenes estos temas sean importantes, pues justamente son aspectos centrales a la hora de descubrir el mundo y descubrirse ellos mismos, sobretodo en aspectos valóricos y en la definición de lo prohibido y lo permitido, lo esperado y lo rechazado. El sexo y las drogas incluyen como conceptos, aspectos ideológicos, poseen una dimensión política, entonces en muy natural que el joven a través de su descubrimiento defina su propio universo ideológico y asuma una posición en el mundo.

Cuando el debate se abre al área del trabajo, las conclusiones anteriores se vuelven aun más contundentes. Parece ser que la valoración del trabajo es algo que forma parte de la cultura de la clase media, y es un claro indicador a la hora de diferenciarse del resto de la sociedad. Uno puede venir de cualquier origen socio económico, pero es el trabajo el que finalmente diferencia a las personas en el transcurso de la vida, ese sería el sustrato ideológico imperante en las escuelas que visité. Escuché comentarios negativos sobre los planes sociales o sobre aquellos que viven de aquellos planes. Claramente mi visión es parcelada y es producto del perfil de las escuelas que visité. Se trata de escuelas particulares pero que reciben entre un 50 y un 100% de subvención. Los alumnos de estas escuelas provienen de diversos contextos socio económicos, pero por lo general manejan una cultura que valora el trabajo y el esfuerzo, así como también el éxito personal y la capacidad de proyectar a futuro. Al charlar con ellos da la impresión de que estuvieran muy consientes de que se les está acabando una etapa bastante cómoda en cuanto a responsabilidades, y que muy pronto deberán cambiar de switch para convertirse en adultos estudiantes, trabajadores o ambos a la vez. Esto me sorprende muchísimo ya que desde mi subjetividad me imagino nuevamente con dieciocho años y siento que estoy infinitamente lejos de estos chicos, a los cuales veo mucho más lúcidos y también ambiciosos. Al hablar con otros chilenos residentes en Buenos Aires, me he percatado de que ellos también identifican esta fuerte cultura del trabajo arraigada en la clase media argentina, la cual no tiene parangón en mi país. Se trata de una cultura que se integra desde muy temprana edad en los individuos y los motiva a trabajar primero que todo para adquirir independencia de los padres y después para realizarse existencialmente. El tema de la independencia es primordial, y por eso muchos jóvenes primero se dedican a trabajar y a veces postergan el ingreso a la universidad o a algún instituto terciario, no como en Chile donde la educación es privada y una marca fundamental de estatus social no solo para el joven sino también para toda su familia, por lo que la mayoría de los jóvenes entran inmediatamente a alguna facultad con dieciocho años sin saber a veces si quiera cuáles son sus objetivos e intereses reales. He notado entonces en la juventud argentina una cierta madurez que me sorprendió gratamente. Son personas que saben lo que vale el tiempo libre y saben también el trabajo que deberán invertir para lograr sus objetivos materiales. Lo relacionado con la obtención de metas existenciales no es una urgencia para ellos y estas se irán desarrollando con el tiempo. No es una urgencia justamente porque la educación es pública y saben que podrán adquirir conocimiento cuando lo deseen, cuando sepan lo que quieren ser. No existe la presión estructural que sienten los jóvenes chilenos, por ejemplo, quienes deben endeudarse a veces por veinte años para poder estudiar una carrera universitaria.  Estos chicos con los que trabajé me parecieron muy pragmáticos y despiertos, conscientes de la edad que están viviendo.

Segundo Encuentro:

En el segundo encuentro mi tarea fue entregar herramientas concretas a los alumnos relativas a la búsqueda laboral, la elaboración de curriculums y la preparación para entrevistas de trabajo. Se trabajó desde lo obvio, asumiendo que los chicos realmente no sabían elaborar un curriculum ni tampoco sabían en qué consistía una entrevista de trabajo. Y fue lo mejor porque nos sirvió para des mitificar lo obvio y aclarar dudas muy precisas. Para incentivar la reflexión y la elaboración de productos (curriculums) vimos tres videos y luego los analizamos. El primero trataba sobre el lenguaje corporal y la actitud en una entrevista de trabajo, además del rol que cumplen los encargaos de recursos humanos. El segundo estereotipaba y caricaturizaba los errores que no se deben cometer en una entrevista laboral. Finalmente el tercero era un tutorial sobre cómo construir un buen curriculum. Lo más interesante de este encuentro fue analizar el lenguaje corporal del primer video, identificar los errores de los personajes estereotipados en el segundo, y aplicar los concejos del tercer video. A partir de este último los alumnos debieron redactar o definir sus propias fortalezas, las cuales  deberían poder ser nombradas y explicitadas en una entrevista laboral.

Tercer encuentro:

En el tercer y último encuentro se dividió a los cursos en subgrupos y a cada uno se le dio la siguiente consigna: elegir un ambiente laboral (fábrica, supermercado, oficina, tienda o negocio, etc.), representar teatralmente lo que en ese ambiente acontece, desarrollar un conflicto vinculado al trabajo (demanda sindical, acoso, abuso de poder, discriminación, atropello de los derechos laborales, mal trato, etc.) y finalmente buscar una resolución para ese conflicto. Lo interesante de este encuentro fue constatar los estereotipos que los alumnos manejan en torno a los conflictos laborales y también ver como asumen ciertos roles pre establecidos por la cultura laboral de la sociedad a la cual pertenecen. Si bien son jóvenes de tan solo diecisiete o dieciocho años, no tienen ninguna dificultad en asumir papeles como los de jefe, subordinado, cliente y sus deformaciones negativas como el cliente indeciso y déspota, el vendedor “chanta” o el jefe abusivo y explotador.

Los escenarios que se eligieron para representar fueron múltiples, pero los conflictos que más se repitieron fueron aquellos relacionados con el mal trato multi sentido (cliente- vendedor, jefe vendedor, vendedor-cliente) y la discriminación (por origen étnico, por residencia, nivel educacional y presencia).

Fue muy interesante este ejercicio porque nuevamente fueron los mismos alumnos quienes me informaron, pero de manera dramática o teatral, cuales son las aéreas en las cuales el lazo social nacional se fractura, y en donde la sociedad argentina se demuestra como fragmentada y desigual. El factor étnico-clasista está muy presente y los jóvenes son muy conscientes de esto. También todo lo que está relacionado con la residencia y las diferencias sutiles pero palpables a la hora de juzgar a la gente por el barrio en el que vive.

Al final de este encuentro les entregué un pequeño consejo ético moral a los alumnos: en el futuro serán ellos los protagonistas de la sociedad y del mundo del trabajo, por lo tanto depende de ellos seguir reproduciendo o no los conflictos que ellos mismos identificaron.

Me quedé pensando también en el comentario que hizo un alumno que representó a un jefe abusador. Su comentario fue “siempre es más fácil y entretenido representar al malo”.  Me parece que ese comentario no es un indicador de los problemas que vive la sociedad argentina, sino más bien denota la condición moral decadente de todo el mundo moderno contemporáneo. Como ya lo había dicho el poeta Baudelaire ciento veinte años antes “en un desierto de aburrimiento, un oasis de horror”. Esto significa según el escritor chileno Roberto Bolaño, que la gran enfermedad del hombre moderno es el aburrimiento, producto del imperativo trabajólico y consumista en el cual se encuentra inmerso. Una rutina de apariencias y estatus en donde todo está previsto, y en donde muchas veces la única escapatoria visible, la única fuente de entretenimiento a la mano es justamente el mal, ya sea el morbo o la violencia. He ahí el éxito de las series de televisión violentas o los programas de farándula o los telediarios sensacionalistas.

Autor: Brian Gray

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